El pie diabético presenta uno de los problemas más graves en el anciano, ya que suele asociarse a otros problemas como la insuficiencia venosa y la insuficiencia arterial, todo este conjunto constituye un grave riesgo de lesión en el pie en forma de úlcera que en los casos más graves desencadena en una amputación de algún dedo o segmento completo del pie por infección grave e irreversible y destrucción de tejidos.

Es muy importante concienciar a la población geriátrica de que debe revisar y cuidar sus pies a diario, siendo la prevención en podología la principal arma para evitar una amputación.

El podólogo es el único profesional de la salud que debe tratar los pies de un diabético, pues puede ofrecerle todo un arsenal terapéutico para conseguir que el pie esté en las mejores condiciones higiénicas y proteger la integridad de la piel.

Es muy importante el corte adecuado de uñas y la eliminación de callos y durezas para evitar que puedan acabar en uñas clavadas o úlceras provocadas por zonas de sobrepresión.

Así mismo es muy importante realizar un estudio completo del pie en cuanto a sensibilidad táctil, dolorosa y a la presión ya que el pie diabético es susceptible de presentar neuropatía periférica haciendo que la sensibilidad disminuya y por tanto la defensa natural que es el dolor ante un traumatismo de cualquier tipo.

Para proteger los pies de los pacientes diabéticos nos centraremos en el correcto uso del calzado y de la utilización de plantillas para dar soporte y equilibrar las zonas de carga del pie evitando así puntos de sobrepresión.